bg-country-switch
DermaPlast®
ACTIVE

Entrena tu mente para entrenar tu cuerpo

Ya sea por los buenos propósitos al empezar el año o porque se acerca el verano o porque tenemos algún objetivo en mente, resulta emocionante crear un nuevo régimen de entrenamiento. Mantenerlo a lo largo del tiempo es otro desafío en sí mismo. Y aquí surge la pregunta de siempre: ¿cómo entrenamos a nuestro cerebro para comprometernos con la nueva rutina de ejercicios? He aquí cinco consejos que pueden ayudarte:


Determina tus objetivos Solo tú puedes entender los motivos que te llevan a querer alcanzar nuevas cotas y embarcarte en una nueva rutina de ejercicios. Tanto si te estás entrenando para una maratón, combatiendo el estrés, tonificando los músculos o por cualquier otro motivo, sé honesto contigo mismo respecto a por qué quieres trabajar tan duro para lograr ese objetivo determinado. Escribe tus objetivos, comprométete con ellos enseñándoselos a otra persona y marca los logros que vayas consiguiendo.

Procura entender el comportamiento asociativo
Cuando se intenta dejar un hábito, como fumar, beber o morderse las uñas, puede ser útil mantenerse alejado de los lugares y las personas que se asocian a esas adicciones. A la hora de crear hábitos saludables y rutinas de ejercicios, podemos darle la vuelta a esa teoría. Trata de relacionarte con personas que te ayuden a consolidar tu nueva rutina y que compartan tus objetivos. Aquí entraría también fomentar las actividades sociales relacionadas con hábitos más saludables, como hacer una clase de gimnasia y luego quedar para tomar un café, en lugar de actividades ocasionales que te distraigan de tus patrones de entrenamiento.


Acostúmbrate a descansar Haz descansos y marca tiempos de inactividad en tu rutina diaria. Por mucho que sea importante mantenerse activo y alcanzar los objetivos de entrenamiento y nutrición, el cuerpo necesita relajarse y recuperarse para afrontar las exigencias del día siguiente. Ayuda a los músculos a recuperarse con la crema de calor, unos buenos estiramientos, y trata de no ponerte al borde de sufrir una lesión: es ahí cuando los regímenes de ejercicio se van al traste. Como suele decirse, ¡sin prisa pero sin pausa!

Crea un sistema de recompensas
Date un capricho que no sea comida ni bebida. Si consigues un objetivo, ve al cine, tómate un buen baño relajante o mete un par de euros en la hucha. O, si estás especialmente motivado, deja que la recompensa sea algún otro tipo de ejercicio. Por ejemplo, si corres 5 km cada día, el premio puede ser un día libre para hacer ejercicios aeróbicos en el agua o una relajante clase de yoga.

Conócete y respeta tus limitaciones

No te engañes a ti mismo respecto a tus limitaciones, ya sean de tiempo, de trabajo, de responsabilidades familiares o de forma física. Ser justo con uno mismo significa ser realista respecto a las limitaciones que nos impondrán el horario o el propio cuerpo.