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Desafiando al frío: calentar para correr en invierno

A los europeos les encanta correr. Ya sea a lo largo del Sena en París, alrededor del Alster en Hamburgo, por las carreteras secundarias de la campiña inglesa o en el Parc du Bruxelles, la naturaleza siempre ofrece lugares agradables para correr. A pesar de la duración del tiempo frío, que a menudo se prolonga de octubre a marzo (y a veces hasta abril), sigue habiendo muchos valientes que salen a correr durante el invierno. Así pues, ¿cómo debemos cuidar el cuerpo durante el entrenamiento al aire libre en los meses de invierno?

Capas de ropa

Ya sabemos lo básico: guantes en las manos, diadema o gorro para la cabeza y una chaqueta cortavientos. También puedes ponerte 2 o 3 capas de prendas térmicas no voluminosas de alta calidad (lo mejor es la lana merino) para regular la temperatura del cuerpo y así tener la opción de ir quitándote capas mientras corres. Sugerencia: ¡calienta la ropa en el radiador antes de ponértela para tener más calor al empezar! Los calcetines de compresión pueden ayudar a mejorar la circulación de las piernas, y los manguitos de correr pueden ser igual de buenos para los brazos.

Mejor en grupo

Puede ser difícil motivarse en los meses de invierno, así que plantéate salir a correr con algún amigo o en grupo. Seguramente te será más fácil salir de casa y ponerte las pilas si te comprometes con alguien que tenga unos objetivos de entrenamiento invernal similares a los tuyos. Comprueba si en tu ciudad hay algún grupo que salga a correr en invierno, o crea uno con amigos y colegas.

Correr iluminado como un árbol de navidad

Si todavía está oscuro, y especialmente si hay niebla, debemos asegurarnos de que los ciclistas y conductores nos vean bien. Las ropas de colores fluorescentes o las bandas reflectantes en el lateral de las mallas de correr son un buen comienzo, pero ve un paso más allá y ponte una pequeña luz en la chaqueta y usa tobilleras o muñequeras reflectantes para asegurarte de que eres bien visible incluso con el peor clima.

Calentar antes de salir

Puedes hacer unos pocos estiramientos en el suelo de la sala de estar, o subir y bajar las escaleras del edificio, pero el calentamiento es especialmente importante durante el invierno. Cuando vuelvas a casa después de correr, no te saltes el paso del enfriamiento y estira; es importante que los músculos no se agarroten debido a un cambio brusco de temperatura.

La seguridad es lo primero

Si te mojas o, sencillamente, no consigues que las extremidades se calienten mientras corres, busca un lugar donde cubrirte. Aunque los objetivos de entrenamiento son importantes, asegurarse de no sufrir hipotermia o congelaciones debería ser la preocupación principal mientras corremos. De igual modo, cuida los músculos y las articulaciones mediante masaje, estiramientos y la aplicación de crema para calentarlos y calmarlos después de correr . No olvides mantenerte bien hidratado y aplicarte crema de protección solar en la cara cuando salgas a correr! Que el día sea frío y gris no quiere decir que el cuerpo pueda aguantar sin H2O ni protección frente a los rayos UV.

El interior también es un buen sitio

Cuando haga demasiado frío para soportarlo, entrena en un lugar cálido y acogedor. Acostúmbrate a la cinta de correr y planifica algunos ejercicios complementarios en el interior. Intenta combinarlo con algunos ejercicios de peso corporal o una clase de gimnasia que te permitirá bombear la sangre sin necesidad de añadir capas a tu equipo de correr al aire libre.