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Dolor después del entrenamiento: ¿has forzado demasiado o se trata de una lesión?

Dolor muscular, inflamación, irritación: los atletas deberían tomarse en serio las señales de advertencia de su cuerpo, acordarse de hacer descansos y adaptar sus entrenamientos en consecuencia.

Es la peor pesadilla de todos los atletas: un fallo, una caída o un mal gesto y algo se rompe. Está claro que algo ha salido mal. ¡Entonces hay que acudir al médico inmediatamente! Pero en ocasiones el dolor aumenta poco a poco más tarde. O a veces todo va bien durante el entrenamiento o la competición, pero después la rodilla o el tobillo comienzan a hincharse y a doler.

El sobreesfuerzo como resultado de un entrenamiento excesivo o incorrecto

Si el dolor o la inflamación se producen en las 48 horas siguientes al entrenamiento, podría ser una señal de sobreesfuerzo. Si la inflamación continúa durante más de uno o dos días, hay que hacer un descanso, al menos hasta que los síntomas empiecen a mejorar. Es una buena idea aplicar hielo a lazona afectada. En primer lugar, tendrías que considerar cómo se produjo el sobreesfuerzo: ¿hiciste demasiado esfuerzo o no prestaste la debida atención al realizar un ejercicio en particular?

El dolor siempre es una indicación de que algo no está del todo bien. No se debe ignorar ni pensar que un atleta "de verdad" simplemente sonríe y lo soporta; la salud tiene que ser prioritaria. Por eso hay que escuchar al cuerpo y ajustar el entrenamiento en consecuencia. Además, no debemos olvidar que no solo el dolor podría indicar que nos hemos excedido; el cansancio y la irritabilidad también serían indicios de ello. El deporte en sí mismo es solo el estímulo: el efecto real se produce en los días que transcurren entre los entrenamientos. Esto significa que descansar es tan importante como entrenar.

Escucha los consejos de tu entrenador o tu médico

Si no estás seguro de si has hecho algo mal o simplemente has hecho demasiado esfuerzo, pide consejo a un experto. Un entrenador experimentado puede evaluar rápidamente lo que salió mal y darte consejos para evitarlo en el futuro. Incluso personas que han hecho deporte durante mucho tiempo pueden cometer errores técnicos.

Hay que consultar siempre al médico si los síntomas no mejoran en unos pocos días. Después de todo, seguir entrenando con un desgarro de ligamentos o una rotura fibrilar que no se hayan curado por completo puede ocasionar un daño permanente. En el peor de los casos, la persona afectada podría no poder practicar deportes nunca más sin sentir dolor.